Centro Histórico
El centro histórico: un “distrito cultural”
El centro histórico de Mérida tiene las condiciones para la creación de un distrito cultural. En este lugar, por excelencia de los poderes, los negocios y la historia, se concentran una gran cantidad de recursos y agentes del medio cultural y creativo, en torno a una infraestructura, un entorno construido, un patrimonio y con un contenido/actividad cultural y creativa, todos elementos culturales y creativos idóneos según el Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo. Se puede decir que su configuración coincide con una de las definiciones de distrito cultural más utilizadas, la de Luciana Lazzeretti (2008): “Un área bien diferenciada, etiquetada y de usos múltiples en una ciudad, en la que una alta concentración de servicios culturales sirve de reclamo para el desarrollo de otras actividades”.
Este conglomerado cultural comparte funciones y espacio con las otras realidades que habitan el centro de la ciudad. El BID afirma, de hecho, “es la combinación de la infraestructura urbana con el patrimonio restaurado, las nuevas provisiones culturales y el desarrollo de las industrias creativas lo que constituye la base de los proyectos exitosos”. En este caso, por una parte se evidencia una mezcla con las actividades administrativas de los poderes ciudadanos (gobierno local, regional, e Iglesia), comerciales del sector privado (ropa, calzado, restauración, turismo), y residenciales de la población local (de la Parroquia El Sagrario). Esta mixtura de funciones complica la dinámica cotidiana, pero es a la vez su gran virtud. Por otra parte, la cultura ocupa los espacios públicos y las edificaciones más significativas y representativas de la ciudad; algunas de ellas las más antiguas, y otras las más ejemplares de la arquitectura del siglo XX. Esto representa un valor patrimonial singular con reconocimiento nacional, pero a su vez conlleva a una gran responsabilidad de conservación y restauración.
